
Una vez escuche a un hombre sabio decir que las palabras se prostituyen cuando se usan mucho o mal y pierden su significado original para pasar a tener el que algunos quieren que tengan. La palabra PATRIOTA por ejemplo. En esencia, define a un personaje preocupado por las gentes que comparten su nacionalidad, sus costumbres, su idiosincrasia, capaz de dar la vida por el bien común si fuese menester; en definitiva un altruista. Loable ¿verdad?. Pues por extraño que pueda parecer, mi cortex cerebral procesa esta palabra como algo negativo, apoyando su tesis con fotografías en blanco y negro de señores bajitos, con bigotillo y el brazo en alto.
Otro de los conceptos que me genera sentimientos contradictorios es el de TAXISTA. Al contrario que la anterior esta es una palabra que solo define una profesión, no una actitud ante la vida. Teniendo en cuenta este dato no cabrían contradicciones, ya que un TAXISTA es el que conduce un TAXI. Pero ete aquí la problematica, como en todas las creaciones del creador (valga la repugnancia) hay dos tipos de taxistas; L@s buen@s y l@s mal@s.
L@s buen@s, son juicios@s (no le montan un poyo al cliente por ir cerca), solidari@s, corret@s con la clientela, honrad@s (saben que no es necesario pasar por Albacete para ir a Sol), etc... y l@s mal@s, todo lo contrario.
Os seré franco (perdón)... sincero, a mi en ocasiones me avergüenza decir a que me dedico, la gente (como norma general) tiene asumida como cierta la variante prostituida del termino, de modo que cuando digo que soy TAXISTA suelo escuchar frasecitas como: "uff menudas vueltas le darás a los guiris" o "pues a mi prima una vez la cobraron 10 euros por cada maleta".
Soy contrario a la prostitución (de las palabras, las señoras y señores que hagan lo que gusten con su cuerpo), de modo que exijo la inmediata recuperación del termino TAXISTA, para el bando al que siempre debió pertenecer, el de l@s buen@s, porque si alguien lo merece somos nosotr@s, porque si alguien puede hacer gala de el, somos nosotr@s, porque merecemos poder decir "SOY TAXISTA" y no " si... bueno... conduzco un taxi...pero..." porque, en definitiva, si alguien merece llevar ese nombre con orgullo, somos los que hacemos bien nuestro trabajo y no los demás. He dicho.